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  • A201 Taller de Arquitectura

La Variable Constante

La vivienda colectiva es sujeto de estudio continuo por su complejidad, ya que tratamos con una variable que cambia en el tiempo: el ser humano. La constante es la arquitectura y sus herramientas, obtenidas por los diversos experimentos con el espacio a través del tiempo. Estos dos componentes de esta ecuación compleja, se ven reflejados por excelencia en el diseño de vivienda de interés social.


La tipología de bloques ha sido una herramienta recurrente para la densificación de las ciudades. Es la tipología ideal por su despliegue en el terreno y su contacto inmediato con el suelo. En el contexto que nos encontramos, es una obligación pensar de modo sostenible, por ejemplo en: prefabricar, modular, aprovechar los recursos, construir eficazmente y planear el futuro de los recursos usados en la edificación. Sin embargo, el diseño modular cae en la repetición y la creación de espacios genéricos, por ende, en la generalización y tipificación del usuario.

Plantas como la del grupo Caruso St. John sugieren esta idea. La estructura regula el ancho de las unidades, con un ritmo constante que distribuye la edificación. El sistema permite hacer 3 bloques pequeños, que por su lenguaje formal casi se entienden como el mismo edificio. Cada bloque diferente, pero poco variable, lo que traduce escasez de oferta. Pocos -y parecidos- tipos de habitantes estarán poblando el bloque. En este caso La Constante supera a La Variable por poco.

Caruso St. John concurso Letzibach housing block Zurich, 2016

Podría decirse que en contra de esta idea estaría Stephen Bates, que mezcla sin orden aparente, una serie de viviendas en el mismo bloque. En esta serie de unidades apareadas y apiladas, algunas comparten una circulación vertical, otras no. Estas unidades, de variadas formas y tamaños, comparten una piel exterior y accesos individuales. Una variedad que podría verse insostenible y lenta de construir en términos prácticos, pero que tiene en cuenta la variedad de gustos y requisitos de quien la habitará. La Variable se sobrepone a la Constante.

Stephen Bates concurso, Haidhausen housing Munich, 2017

La ecuación puede no tener un resultado perfecto. Sin embargo, estos dos ejemplos ponen sobre la mesa varias similitudes, que nos acercan a un resultado óptimo. Es claro que buscamos bloques mas conectados al exterior, por ende, aunque la forma del solar sea regular, el edificio busca dejar entrar el exterior y tener la mayor cantidad de fachada posible, sea por subdivisión de este o por retranqueos convexos. Además, la relación con el exterior se vuelve fundamental, el balcón (independientemente de la locación) aparece en la edificación. Los bloques se hacen delgados, ya no tiene patios interiores comunes, y la circulación vertical está en el centro alejada de las fachadas. Tal vez la respuesta a la ecuación no está exclusivamente en la constante, es decir, en la arquitectura por si sola, si no es su capacidad de cambiar y volverse variable junto con el habitante. Desde este punto de vista lo regular y repetitivo, podría tener el potencial de cambiar en el tiempo. Lo singular y variado está estático y complejiza más los procesos de cambio del habitante. Pensar que la vivienda colectiva fuera mutable y apropiable, abriría las puertas a un mundo todavía por explorar: la variable constante.



Arquitectura Comparada Julián Medina

Universitat Polytècnica de Catalunya ETSAB MBarch - Proyecto Proceso Programación Abril 2019

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